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DLM Publishing presenta su catálogo de Musica para Banda/Norteño de Arturo de la Mora:

  1. ¡Ay Compadre! 

    “Ay Compadre” es una fusión sabrosa de Banda Norteña con Banda Sinaloense y nace de una escena muy conocida: un compadre que, con toda la buena intención, le pide al otro que le baje al lenguaje, aunque al hacerlo… se le salen las mismas palabras.

     

    Entre carrilla, chelas y risas de cantina, la canción retrata ese humor tan nuestro donde nadie es santo, pero sí buen amigo. Es una invitación a relajarse, a cantar con el alma y no con el coraje, y a recordar que hasta la banda se cansa cuando la mentadera no para.

     

    Ritmo bravío y divertido
    Letras filosas con corazón
    Humor mexicano sin filtros
    Porque una cosa es desahogarse, y otra muy distinta es no dejar cantar ni al gallo.
    Salud por los compas, la carrilla y la música que se disfruta mejor cuando se canta en paz.

2. Amor Verdadero

Amor Verdadero es una balada de banda rítmica que habla del amor más difícil y más honesto: el que sabe soltar. No es la historia de quedarse, sino de amar en silencio, de desear la felicidad del otro incluso cuando no es contigo.

Esta canción retrata ese sentimiento maduro que acompaña desde la distancia, que goza las alegrías ajenas y llora las tristezas sin pedir nada a cambio. Un amor que no reclama, no encierra, no se obsesiona… porque el verdadero amor protege y deja libre.

Entre recuerdos, risas compartidas, cafés y sueños que no fueron, Amor Verdadero nos recuerda que amar también es aprender a ser paz, aunque duela, y seguir caminando con dignidad y corazón.

Banda con sentimiento
Amor silencioso y profundo
Soltar también es amar

Porque hay amores que no se viven juntos, pero se quedan para siempre en el alma.

3. Bájale tres rayitas

Esta canción es para esas parejas que se aman… pero donde los celos ya se quieren subir a la tuba.
“Bájale tres rayitas” es una rola divertida, fiestera y muy real, inspirada en esas novias tóxicas (con cariño 😅) que ven pecado mortal en cada sonrisa, en cada saludo y hasta en cada mirada accidental.
Entre banda, risas y verdades incómodas, esta canción recuerda algo muy simple:
El amor se cuida con confianza, no con reclamos.
Porque una cosa es querer… y otra es andar interrogando como fiscal en pleno baile.
Banda con sabor
Humor, celos y corazón
Para cantarla con una chela en la mano

¡Si estás en la fiesta, bájale tres rayitas a los celos y súbele al amor!

4. Mañana si me pongo a dieta

Esta canción de Arturo de la Mora, publicada por DLM Publishing, es una divertida celebración de ese momento tan humano que todos conocemos: cuando prometemos empezar la dieta… pero mejor mañana.

Con el sabor festivo de la Banda Regional Mexicana, la canción nos lleva por una noche llena de antojos, risas y platillos que forman parte del corazón de la gastronomía mexicana: pozole humeante con limón, tacos de carnitas, enchiladas, tinga y hasta ese café negro que intenta salvar la conciencia. La letra juega con humor entre la culpa y el placer, entre la disciplina prometida y la irresistible tentación de disfrutar la vida hoy.

Más que una canción sobre comida, es un retrato alegre de la vida cotidiana: amigos reunidos, brindis, carcajadas y ese pacto silencioso que todos hacemos con nosotros mismos de empezar “mañana”. Con un tono ligero, pícaro y muy mexicano, Arturo convierte el dilema universal de la dieta en una fiesta musical que invita a cantar, bailar… y quizá pedir otro taco antes de que llegue el lunes.

En esencia, es un himno a disfrutar el momento: porque la vida es corta, la mesa está servida, y mañana… ya veremos.

5. Suelta ya la sopa

Esta intensa canción de Arturo de la Mora, publicada por DLM Publishing, nos lleva al corazón de una relación donde el silencio pesa más que las palabras.

Con el dramatismo característico de la Banda Regional Mexicana, la letra explora ese momento en el que el amor sigue vivo, pero la falta de comunicación empieza a desgastarlo todo. No se trata de gritos ni de peleas abiertas, sino de lo que no se dice: miradas que esconden historias, pensamientos guardados y emociones que nunca salen a la luz.

El protagonista enfrenta una verdad dolorosa: amar no siempre es suficiente cuando el otro permanece cerrado. Entre paciencia, frustración y esperanza, la canción se convierte en un llamado directo y sincero: hablar, abrir el corazón y poner sobre la mesa lo que duele antes de que el silencio termine por romperlo todo.

Con un coro fuerte y emocional —“No puedo, no puedo más”— la canción captura ese punto límite en el que alguien que aún ama decide pedir claridad. Es una historia profundamente humana sobre el amor, la incertidumbre y la necesidad de honestidad emocional.

Al final, la frase que resume todo el sentimiento de la canción es tan simple como poderosa: “Suelta ya la sopa.” Porque a veces, una verdad dicha a tiempo puede salvar lo que el silencio está destruyendo.

6. No Hay Pedo

Esta canción alegre y contagiosa de Arturo de la Mora, publicada por DLM Publishing, es un recordatorio musical de que la vida no siempre tiene que tomarse tan en serio.

Con el sabor festivo de la Banda Regional Mexicana, la canción transforma los problemas cotidianos —deudas, preocupaciones y momentos difíciles— en una invitación a respirar profundo, reírse un poco y seguir adelante. Con un lenguaje directo, muy del barrio y lleno de picardía mexicana, el mensaje es claro: cuando la vida se complica, a veces lo mejor que se puede hacer es soltar la tensión, reunirse con los amigos, poner música y recordar que siempre hay motivos para celebrar.

Entre trompetas, ritmo de fiesta y un coro que se queda pegado desde la primera vez que se escucha, la canción se convierte en un himno optimista para quienes deciden enfrentar los golpes de la vida con buena actitud. Porque al final, como dice la canción, los problemas pasan como nubes… y mientras tanto, lo importante es seguir bailando.

Más que una simple canción de fiesta, es una filosofía muy mexicana resumida en tres palabras: “No hay pedo.” Un canto a la resiliencia, a la amistad y a disfrutar el momento, incluso cuando las cosas no salen como uno esperaba.